Por sus características, la metodología requiere la intervención de la persona facilitadora, quien inicia y conduce la implantación siguiendo 10 pasos.
Una vez garantizada la implicación de la dirección y su apuesta decidida por iniciar el proceso, la implantación consiste en:
La creación de un equipo de trabajo y su acondicionamiento
Una secuencia progresiva de sesiones en las que se identifican, analizan y corrigen los despilfarros de la empresa
El acompañamiento del proceso por parte de una persona externa facilitadora
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